viernes, 8 de abril de 2011

Hoy me siento viva, como aquel ocho de Abril.

Un jueves, hace hoy 24 años, llegué a este mundo, sin nada, sólo con la piel que cubre mi cuerpo, sin malicias y un corazón dispuesto a llenarse del amor de mis padres. En estos 24 años se que “he vivido” los más hermosos recuerdos de mi vida y cada uno de estos abriles me llenan de felicidad y me impiden recordar los malos momentos. Siempre que cumplo años me siento a pensar y recordar todo lo que ha siso mi vida y casi lloro al ver que en las mayorías de mis recuerdos siempre tengo una sonrisa, mi sonrisa. Wao! Cuantos buenos amigos, a los que sigo queriendo, que siempre se acuerdan de este día, en el que celebro la dicha de “seguir viva”. Gracias Señor por mantenerme viva, por hacer de mí cada día una mejor persona, Gracias por todo lo que he podido logra en tampoco tiempo, por no abandonarme nunca tan fuerte que haya sido el problema. Gracias por mi madre, la persona que más me ama en este mundo, y quien siempre ha luchado por qué me mantenga “viva”. Por mi padre, un hombre ejemplar, el único masculino dispuesto a hacer lo que le pida sin esperar nada a cambio. Ese que nunca ha abandonado su familia y mucho menos a mí, “su flaca querida”. Y como aquél libro “confieso que he vivido”. He logrado casi todo lo que me he propuesto, y esa es una dicha que no todos tienen. ¿Qué he hecho para merecer esto?, en realidad no sé, pero soy agradecida y feliz por haber logrado tantas cosas en este camino. Sigo creyendo en ti Señor, y ahora con más fe, porque sigo “viva”. Gracias por no ignorarme, gracias por este amor que encuentro en todo el que está cerca de mí. Gracias por enseñarme a amar sin esperar nada a cambio. Gracias por el temor a herir a mi amigo, por tantos hermosos abriles como este. En este día sólo quiero pedirte por los que sufren, por los que necesitan un poco de ese amor que me has regalado. Por los que necesitan creer en ti y pues han perdido la esperanza. Por los que están falta de consuelo y una mano que les ayude a salir de los escombros. Por los que impiden la educación de este pueblo, sólo por llenarse los bolsillos de papeles que tal vez no usen nunca. Por los que usan la fuerza para sentir el poder, los que humillan a los pobres y por los humillados, para que nunca dejen de sonreír. Sé que es mucho pedir Señor, pero quisiera que fuera este mi regalo de cumpleaños de parte tuya, amen:).

1 comentario:

joan dijo...

Excelente articulo, buenos pensamientos de una excelente persona!